¿En qué piensan las mujeres?

Ya no necesitas ser Mel Gibson y tener súper poderes para escuchar sus pensamientos.

Louan Brizendine, directora de la Clínica de la Hormona en San Francisco, ha tratado de conocer muchas de ellas desarrollando una peculiar rama de la psiquiatría que ella denomina: ¡la psiquiatría femenina! Y sus conclusiones las ha plasmado en su libro ‘El cerebro femenino’, un auténtico manual para conocer y entender a las mujeres. (Ya vimos anteriormente ‘El cerebro masculino’, también de la misma autora).

Fruto de 10 años de trabajo con casos clínicos y estudios, surge esta obra que trata de describir cómo las mujeres percibimos el mundo y cómo nuestro cerebro hace que esta visión sea distinta de la de los hombres. En ella, no sólo se plantea las razones biológicas de algunas comportamientos, como el que las chicas prefiramos los juegos con muñecas, sino que también explica obsesiones como… ¡el irnos de compras!

EL ORIGEN

El punto de inflexión se produce… ¡en el vientre de mamá! Así lo explica el neurólogo Hugo Liaño, cuando dice que en la octava semana de gestación al determinarse el sexo sucederá lo siguiente:

  1. Si el bebé es varón, empezará a llegar gran cantidad de testosterona al feto, que hará crecer más neuronas en los centros sexuales y de agresión.
  2. Si el bebe es mujer, desarrollará más conexiones en las áreas de la comunicación… ¡y las emociones!

Así, mientras el cerebro femenino empatiza, el masculino analiza, explora y sistematiza.

en que piensan las mujeres

LAS MUJERES Y EL SEXO

En general, nosotras pensamos menos en el sexo que los hombres (¡hay excepciones claro!). Pero también tenemos más tendencia a ser… ¡promiscuas! Y a mantener varias relaciones paralelas. ¿El motivo? La continua búsqueda del hombre más poderoso de la manada y que biológicamente representará el elemento clave para tener hijos de “calidad superior”. Un amigo mío ( biólogo él) mantiene una teoría bastante interesante acerca de cómo muchas mujeres guapas y jóvenes contraen matrimonio con hombres mucho mayores que ellas y con un gran número de posesiones, basándose en esta teoría del instinto primitivo y de las posibilidades de fecundar un macho con las mejores características para perpetuar su especie. ¡Ahí es nada!

En lo que respecta a las relaciones ellas son mucho más emocionales. El motivo son un 11% más de neuronas espejo en la zona del cerebro dedicada a las emociones y a la memoria. Resultado: sentimientos a flor de piel y muchas más empatía y comprensión.

ESOS DÍAS DEL MES

Nos da por llorar, por reír, por enfadarnos sin motivo… Y cuando nos encontramos en ese estado alguien dice a famosa frase de “¿Estás con la menstruación?” Y lo peor es que tiene razón. Nos afectan tanto las hormonas que nos volvemos totalmente impredecibles, convirtiéndonos en una auténtica montaña rusa de sentimientos. De ahí que nuestra realidad neurológica no sea tan constante como la de un hombre. Lo mejor para esos días es… ¡muchos mimos y no llevarnos la contraria!

EL FAMOSO “NO ME ESCUCHAS”

¿Cuántas veces nos indignamos diciendo a nuestra pareja “Es que no me escuchas, no me prestas atención. ¡No me entiendes!“? ¡Y ellos no tienen la culpa! ¡Lo que sucede es que nuestro cerebro tiene más desarrolladas las zonas del lenguaje y el oído! Si a nosotras se nos da mejor el comprender y escuchar, ellos son los reyes de la acción.

en que piensan las mujeres2

La punta del iceberg

Nueva lección de anatomía femenina en el blog de sexualidad. Atención chicos que luego hay exámen. Quizás no hoy, pero algún día de vuestra vida.

Como ya posiblemente sepáis, el clítoris, ese botón mágico, puede llegar a tener un tamaño de entre 10 y 16 centímetros de longitud. Pero como bien se dice, el tamaño no importa…lo que importa es la forma.

Porque además de ser mucho más grande de lo que se piensa, el clítoris tiene una forma muy, pero que muy conveniente. Al menos para lo que fue diseñado.

¿Dónde crees que se meten 16 cm?

Lo que conocemos como clítoris es sólo la punta del iceberg, lo que se conoce como glande. Se encuentra protegido por un capuchón o prepucio (similar al que protege el glande masculino) en la confluencia superior de los labios menores.

el clítoris

Si fueras transparente verías que el glande del clítoris penetra en tu cuerpo unos dos centímetros en línea recta, tras lo cual, este órgano tan estupendo se bifurca, en forma de V invertida, en dos ramas de unos 7 cm de longitud cada una que rodean la uretra y alcanzan la abertura de la vagina por ambos lados. Son las llamadas raíces clitorianas. Curioso ¿verdad?

Pues aún hay más. El espacio comprendido entre las raíces del clítoris y la uretra y vagina está ocupado por una última estructura: los bulbos clitorianos, también llamados bulbos vestibulares.

¿Creías que el clítoris era un botoncito del tamaño de un guisante? Pues ya ves que no.

El clítoris, al igual que el pene, es un tejido esponjoso, que tiene la facultad de rellenarse de sangre y alcanzar una erección. Todo él. ¿Te imaginas? Pues eso.

La existencia de estas estructuras podría explicar lo que algunos sexólogos han denominado orgasmos vaginales. La realidad es que la vagina, exceptuando su tercio inferior, es una estructura muy poco inervada y, por tanto, imposible de estimular. Esto es así por conveniencia: por la vagina salen los niños y los niños tienen la mala costumbre de tener unas cabezas muy gordas, imagino que lo sabes. Así pues, los orgasmos femeninos se consiguen estimulando el clítoris, ya sea directamente sobre el prepucio o el glande (la opción preferida por la mayoría de las damas) o indirectamente a través del resto de estructuras que componen este “guisantito” mediante la penetración.

Así que ya sabes, la teoría ya la tienes. Si eres chica, imagina las posibilidades. Si eres chico, el día del exámen práctico que te sople tu chica qué es lo que prefiere, os irá mucho mejor. Pobre Freud y su teoría de la envidia del pene ¿que no?