Sumisa Anna

Sumisa Anna

Aquella noche había quedado con Anna para cenar, le dije que la vendría a recoger al trabajo sobre las ocho, que es cuando termina, tambien le dije que ese dia se vistiera con un vestido y al salir del trabajo se quitara las bragas.

Siempre obedece y nunca pregunta, es una norma, y la cumple escrupulosamente.

A las ocho en punto estaba esperándola dentro del coche, no tardó en salir, entró dentro del coche y me dio un beso, no sin antes subirse la falda para que su culo tocara la piel del asiento, una norma que también tenía como “O”.

Durante el trayecto estuvimos hablando del trabajo, de su madre y de la película que le gustaría ir a ver este fin de semana.

Iba mirando el asiento de atrás donde yo había depositado con toda intención una bolsa de Loewe, por supuesto no pregunto nada, pero la dejó intrigada, y a que mujer no?.

Llegamos a mi restaurante favorito en Barcelona. Entramos, ya había reservado, nos sentamos y nos tomaron nota. Yo había dejado la bolsa de Loewe en el suelo, ella seguia mirandola. Después de cenar y antes del postre le dije: este es un regalo para ti, quiero que vayas al servicio y te lo pongas, es tu nueva ropa interior.

Sonriendo cogió la bolsa se levantó con la elegancia que le caracteriza, todo el mundo la miró y se fué al servicio.

Os contaré lo que había en la bolsa: era un cinturón de castidad que llevaba incorporado un plug anal y otro vaginal, que se ajustaba perfectamente a su cuerpo, sabía perfectamente sus medidas así que no tenia que tener ningun problema al ponerlo y se cerraba con un pequeño candado, pero lo mejor era que llevaba un circuito con el que yo a través de un mando a distancia podía activar pequeñas descargas o vibraciones.

Tardó unos minutos a salir, estaba convencido que la sorpresa había sido mayúscula.

De repente con una sonrisa salió del servicio mirando a todo el mundo que la miraba, arrogante, un camarero la ayudó a sentarse.

Anna me miró, notaba que se sentía incómoda con aquello pero complacida de obedecer. Saqué de mi bolsillo el mando a distancia y lo dejé encima de la mesa, Anna lo miró, comía el postre sin ningún gesto, ya solo miraba su plato. Esperaba que yo activará el mando.Pero no lo hice.

Ordené que me fueran a buscar el coche y nos fuimos a escuchar Jazz, sabía que a Anna el jazz no le gustaba, pero a mi si y tenia ganas de escuchar jazz , además ella la música ya la tenia asegurada. Entramos al local y nos sentamos, Anna seguía sin decir nada, empezó el concierto yo agarre el mando y empecé a llevar el ritmo activando y desactivando los botones. Anna estaba totalmente quieta, cerraba los ojos y notaba como apretaba sus piernas. Mientras, yo con mi otra mano le iba tocando el muslo, así estuve largo rato, casi todo el concierto.Anna no dijo nada.

Al llegar a casa la desnudé vi su magnífico cuerpo enfundado en aquel artilugio infernal, la hice estirar a la cama y le fui quitando el cinturón poco a poco, lentamente, ella gemía, es muy sensual, cuando quedó liberada su cuerpo descansaba entre las sábanas, la llamé , le puse su collar, su mordaza y como premio le comí todo su sexo hasta hacerla correr, despues la follé hasta que me corrí. Le quité su mordaza, me abrazó y me dió las gracias. Aquella noche dormimos estupendamente, lo que más me gusta de Anna es que no hace preguntas, acepta todas mis fantasías, porque confía en mí.

Mi nueva secretaria

Soy un hombre de 50 años, trabajo en el mundo de la moda, vivo en Barcelona, en mi oficina trabajan conmigo 26 mujeres, ningún hombre, mi liderazgo es respetado porque todas las decisiones que tomó en relación a la estrategia de empresa siempre son positivas, todas las mujeres que trabajan conmigo saben que todas son importantes para mi, las trato con una exquisita educación y nunca tengo ninguna actitud machista, lo que me hecho ganar una leyenda de hombre perfecto.Todas, exceptuando una, Sofía,no saben quien soy ni como soy en verdad, luego os contaré porqué.

Soy sumiso, me gusta la dominación femenina y ahora soy esclavo de Sofía, la última secretaria de dirección que ha entrado en la empresa, mi secretaria particular, 36 años, inteligente, morena y muy guapa, estoy a su merced, desde que descubrió mi secreto mi vida ha cambiado, no soy el mismo, no soy yo, no sé lo que soy, si, soy de ella.

Os contaré: el otro dia tenia una reunión de empresa en mi despacho a las 12pm, para planificar una estrategia de lanzamiento de un producto, sobre las 11,45 entró Sofia en mi despacho y cerró con llave. Me ordenó que me levantara de la silla, se acercó me bajó los pantalones y slip, me dejó de pie mientras ella se sentaba en la mesa del despacho.Sacó de su chaqueta un larga y pequeña cadena con dos pequeños candados, lo tiró todo encima de la mesa, me miró con aquella sonrisa que conozco, que tanto me asusta y me tiene poseído. Acto seguido me dijo: hoy te lo vas a pasar bien en la reunión, al menos yo si, se arrodillo delante de mí y empezó a enrollar la cadena en mis testiculos, despues puso uno de los pequeños candados apretando fuertemente para que no me lo pudiera quitar, te duele?, no conteste, seria inutil. Me hizo sentar en mi silla, me subió los pantalones sin subir la bragueta, acto seguido me hizo juntar las piernas y enrollo el resto de la cadena debajo de mis tobillos fuertemente y puso el otro candado.Como podéis imaginar, quedé completamente inmóvil, no me podía levantar, si lo hacia mis huevos serían arrancados.

Una vez que acabó, se fue hasta la puerta se giró y me dijo un hasta luego, sonriendo.

Me quedé helado, no sabia que hacer, estaba claro lo que quería, eran casi las doce, mis nervios eran evidentes, nunca me había encontrado en una situación así, siempre le había dicho a Sofía que en el trabajo NO, pero como siempre , ella mandaba, no tenía nada que hacer.

De repente se abrió la puerta, entraron las cinco mujeres de marqueting y se sentaron delante de mi mesa de despacho, como siempre, empezaron hacer bromas, como siempre , pero me miraban de una forma rara, yo no sabia porque , esperaron a que yo empezara la reunión, creo que no notaban nada, pero sus miradas eran diferentes, una de ellas me preguntó si pasaba algo, como pude termine la reunión, se fueron y entró Sofía, me tiro la llave del candado de los pies y me dijo: el otro te lo quitarás en casa, ah!! y sabes porque te miraban raro?….. les he dicho a todas que ayer te pillaste tu polla con la cremallera de los pantalones y que me lo habías dicho esta mañana en la cafetería en plan broma pero yo me lo habia creido, volvió a cerrar la puerta y se fué.

No sabéis lo mal que lo pasé en la reunión.

Nadie sabe lo nuestro y desde hace cuatros meses vive en mi casa.

Esa noche llegué a casa con los huevos bien atados y la cadena dentro de mi calzoncillo, al entrar ya supe que Sofía estaba en casa, me había dejado en el recibidor mi collar, siempre que lo hacía era porque quería que me lo pusiera y me desnudara antes de pasar a la sala, así lo hice, entré, desnudo, con los huevos atados y cadena en mano. Sofía estaba sentada en el sofá, se había puesto un corpiño no llevaba bragas, ella sabia que despues de lo de esta mañana tenía que recompensar. Me dijo que me acercara, me arrodillo delante de ella, abrió las piernas y me dijo: lame mi sexo tanto como quieras, hasta que me corra. Así lo hice, esa fue mi recompensa, no me dejó correr, me quitó la cadenita y me puso mi chastity hasta el dia siguiente para que no me pajeara, me pasé toda la noche haciendome pajas mentales mientras ella dormía a mi lado, feliz, esperando su nueva fechoría.

Os seguiré contando cosas de Sofía.

Un saludo.

La punta del iceberg

Nueva lección de anatomía femenina en el blog de sexualidad. Atención chicos que luego hay exámen. Quizás no hoy, pero algún día de vuestra vida.

Como ya posiblemente sepáis, el clítoris, ese botón mágico, puede llegar a tener un tamaño de entre 10 y 16 centímetros de longitud. Pero como bien se dice, el tamaño no importa…lo que importa es la forma.

Porque además de ser mucho más grande de lo que se piensa, el clítoris tiene una forma muy, pero que muy conveniente. Al menos para lo que fue diseñado.

¿Dónde crees que se meten 16 cm?

Lo que conocemos como clítoris es sólo la punta del iceberg, lo que se conoce como glande. Se encuentra protegido por un capuchón o prepucio (similar al que protege el glande masculino) en la confluencia superior de los labios menores.

el clítoris

Si fueras transparente verías que el glande del clítoris penetra en tu cuerpo unos dos centímetros en línea recta, tras lo cual, este órgano tan estupendo se bifurca, en forma de V invertida, en dos ramas de unos 7 cm de longitud cada una que rodean la uretra y alcanzan la abertura de la vagina por ambos lados. Son las llamadas raíces clitorianas. Curioso ¿verdad?

Pues aún hay más. El espacio comprendido entre las raíces del clítoris y la uretra y vagina está ocupado por una última estructura: los bulbos clitorianos, también llamados bulbos vestibulares.

¿Creías que el clítoris era un botoncito del tamaño de un guisante? Pues ya ves que no.

El clítoris, al igual que el pene, es un tejido esponjoso, que tiene la facultad de rellenarse de sangre y alcanzar una erección. Todo él. ¿Te imaginas? Pues eso.

La existencia de estas estructuras podría explicar lo que algunos sexólogos han denominado orgasmos vaginales. La realidad es que la vagina, exceptuando su tercio inferior, es una estructura muy poco inervada y, por tanto, imposible de estimular. Esto es así por conveniencia: por la vagina salen los niños y los niños tienen la mala costumbre de tener unas cabezas muy gordas, imagino que lo sabes. Así pues, los orgasmos femeninos se consiguen estimulando el clítoris, ya sea directamente sobre el prepucio o el glande (la opción preferida por la mayoría de las damas) o indirectamente a través del resto de estructuras que componen este “guisantito” mediante la penetración.

Así que ya sabes, la teoría ya la tienes. Si eres chica, imagina las posibilidades. Si eres chico, el día del exámen práctico que te sople tu chica qué es lo que prefiere, os irá mucho mejor. Pobre Freud y su teoría de la envidia del pene ¿que no?