Juguetes eroticos que deberiamos regalar

Todos sabemos que todas las parejas siempre acaban quejándose de lo mismo sobre todo los hombres que como todos sabemos parece que siempre están pensando en el sexo. Cuando una pareja empieza a salir todo es nuevo y los nuevos descubrimientos suele gustar mucho sobre todo cuando se está en la misma onda, pero a medida que va pasando el tiempo y la pareja se encuentra más consolidada las relaciones sexuales ya no es la base principal de la relación sobre todo en el momento en el que se casan y se disponen a tener hijos. Son muchos los consultorios a los que deben acudir muchas parejas en busca de una solución que reavive su relación, la llegada de los hijos y el colecho famoso que queremos realizar con el bebé hacen que las relaciones sexuales no es que pasen a segundo plano sino que desaparecen por completo al menos durante un tiempo. No seré yo quien diga que las relaciones sexuales son lo más importante en una pareja, pero desde luego sí es una parte fundamental que no debemos dejar nunca de lado.

Hoy en día tenemos muchos remedios que pueden ayudarnos a que todo sea diferente, tan solo deberemos poner de nuestra parte, es verdad que igual cuando nos hablan de cualquier juguete sexual enrojezcamos al momento y no queramos ni tan siquiera hablar de tema. Por desgracia la sexualidad en este país sigue siendo un tema tabú y muchas personas no quieren saber nada de sitios como juguetex.com donde se pueden encontrar unos regalos muy adecuados para nuestra pareja, sin duda cambiar el chip en cuanto a la sexualidad es algo que nos beneficiará en gran medida y podremos darnos cuenta que sí podemos resucitar nuestros encuentros de cama y darle un toque muy diferente al de antes.

Por desgracia hay quien piensa que este tipo de juguetes es para pervertidos y que nada tienen que ver con hacer el amor con la persona a la que amas, sin darse cuenta que nada tiene que ver con la perversión, sino más bien se trata de darle a una relación apagada el toque picante que necesita. Miles de parejas los han probado y ayuda mucho escuchar sus experiencias, la verdad que muy pocos se refieren a ellas como traumáticas sino más bien de satisfacción plena, parejas que no dudan en regalarse diferentes juguetitos con el que disfrutar de manera muy diferente.

Cuatro formas de contactar con una escort de lujo y quedar satisfecho

Muchos hombres han pensado más de una vez en experimentar nuevas vivencias sexuales junto a hermosas y sexis mujeres. Seguro que has escuchado hablar de los servicios de chicas de compañía o escorts de lujo. A diferencia de lo que puedas creer, este tipo de servicios son cada vez más demandados en nuestro país y cada vez son más las agencias de escorts orientadas a satisfacer las fantasías más ocultas de sus clientes. Este tipo de agencias profesionales de escorts ofrecen un variado y selecto catálogo de chicas jóvenes, elegantes y discretas. Te preguntarás cuales son las distintas formas de contactar con una escort y citarte con una de estas preciosas y exquisitas mujeres que te acompañarán a una cena, a un cóctel o para disfrutar de una noche de sexo inolvidable.

Webs de contactos

Existen numerosas páginas webs de contactos donde poder buscar a estas chicas de compañía o escorts de lujo en una determinada ciudad o localidad. Cabe destacar que en estas webs hay de todo, desde chicas independientes a agencias profesionales, estas últimas ofrecen unos servicios de contrastada calidad para garantizar la máxima satisfacción del cliente como es el caso de la agencia de escorts en Bilbao. Algunas de las webs de contactos para encontrar chicas de compañía son pasión.com, mileroticos.com o contactosfaciles.com, entre otras.

Anuncios clasificados en periódicos

De siempre hemos consultado ofertas de trabajo u otros anuncios en nuestro periódico de cabecera. Mientras nadie nos veía, muchos leíamos ávidos los anuncios de la sección erótica, además de admirar las imágenes en blanco y negro. Lo cierto es que sigue siendo un buen lugar donde contactar con una escort. Estos anuncios tienen un coste y eso nos puede indicar que hay una buena profesional detrás o una buena agencia de chicas de compañía. Ya conocéis nuestra opinión, siempre que sea posible, recomendamos contactar con una agencia, eso sí, después de contrastar entre unas y otras. Algo que llama mucho la atención es que los anuncios eróticos son para los periódicos de nuestro país un gran negocio millonario y todo parece indicar que así seguirá siendo.

El boca a boca

Cualquier experto en marketing te dirá que la mejor publicidad es el boca a boca. Después de todo, que un amigo te recomiende a una determinada escort es casi definitivo para animarte a llamar. Te vas a fiar más de la experiencia satisfactoria de ese amigo que del mejor de los anuncios. Sin duda, una profesional o agencia que logre que sus clientes les recomienden a amigos o conocidos es el primer paso para un éxito asegurado.

Agencias físicas de chicas

Normalmente ubicadas en pisos o locales, estas agencias físicas han visto cómo internet les ha ido comiendo terreno en los últimos años. La ventaja más destacada con respecto a su competencia de internet es que los clientes tienen un contacto en vivo y en directo con las chicas, lo cual facilita la elección de la escort que desean. En cambio, no ofrece la discreción y comodidad de las agencias virtuales o webs de contactos. Lo que es una obviedad es que internet está cambiando el modo en cómo nos relacionamos y el sexo de pago es un buen ejemplo de ello.

Un sorprendente intercambio de parejas con una escort

Me llamo Hugo, tengo 33 años, estoy divorciado y actualmente no tengo pareja o al menos nada serio. Soy un tipo bastante normal, me gusta cuidarme e ir al gimnasio tres o cuatro días por semana, lo que hace que tenga un buen aspecto en general. Trabajo en una empresa de marketing y hará un año entró a trabajar un nuevo compañero en mi departamento. Su nombre es Pedro, es dos años mayor que yo y es bastante resultón. Desde el principio nos hemos caído bastante bien. Tenemos buenas conversaciones a la hora del café y a medida que hemos afianzado nuestra amistad quedamos algunas veces al salir del trabajo para tomar unas cervezas. Un viernes después de un día complicado en la oficina quedamos para tomar algo. Esa tarde necesitábamos desconectar y una cerveza llegó tras otra. Lo que no esperaba es como acabó la noche.

Pedro está casado y me contó, entre cerveza y cerveza, que su mujer y él, quedaban alguna vez que otra con otras parejas para hacer intercambio. Como es lógico, no me esperaba algo así, y a medida que iba hablando,  yo me excitaba más y más. Conocí a su mujer una vez que vino a buscarlo al trabajo y me pareció una chica que no estaba nada mal. De hecho era una mujer morena, atractiva y con un cuerpo de generosas curvas y mirada penetrante. Aquel día llevaba un vestido negro escotado que insinuaba unas buenas tetas con unos zapatos de tacón que estilizaban su figura. Yo estaba ensimismado en la conversación cuando sonó el móvil de Pedro. Era Ana, su mujer.

Cuando Pedro colgó el teléfono me miró con una sonrisa picara y me dijo que su mujer llegaría de un momento a otro. Un súbito nerviosismo recorrió mi cuerpo. Después de lo que me había confesado, que su mujer viniese a tomar algo con nosotros me producía una mezcla de sensaciones. Pedro parecía excitado y me dijo que podíamos ir a cenar los cuatro juntos. ¿Los cuatro? “Pedro, ya sabes que no tengo pareja” le dije. El me miro a los ojos y con una sonrisa socarrona me enseñó su móvil, en la pantalla pude ver una web que ponía algo así como escort Valencia. Yo le miré sorprendió y él me dijo, ¿quieres pasar una noche inolvidable? Yo no respondí, pero la expresión de mi cara debía decirlo todo, claro que si, donde hay que firmar, pensé. Pedro, sin mediar palabra llamó al número que aparecía en pantalla y hablo con alguien, yo ya llevaba varias cervezas encima y no me percate de nada de lo dijo. Una vez terminó de hablar volvió a dirigirme la mirada y me dijo que en una media hora llegaría mi novia. Esther, la escort, sería mi preciosa y enamorada novia esa noche y debía presentarla como tal tanto a Ana como a él. Yo no daba crédito, Pedro acaba de contratar a una escort para cenar esa noche con ellos. Ahora sí que estaba nervioso.

Por suerte la escort llegó antes que Ana y así pude hablar algo con ella, por nada del mundo quería que la mujer de Pedro sospechara que era una escort. Cuando la escort entró en la cervecería, todos los hombres que allí estaban se quedaron boquiabiertos al ver una mujer tan guapa y elegante. Después de las presentaciones, Pedro tomó el control de la situación y explicó a la escort que rol debía desempeñar esa noche. Pedro fue al baño, no en vano, había bebido por lo menos el doble de cervezas que yo. En ese breve espacio de tiempo, la escort y yo tuvimos una animada conversación. Esther, dudo que ese fuera su nombre real, tendría unos 28 o 29 años, y además de ser un auténtico bombón, era un encanto de chica. Sabía que Esther era una escort, pero sé que le caí bien, había filing,  esas cosas se notan. Justo cuando Pedro volvió del baño, llegó Ana y se unió a nosotros. Ese fue el otro momento de subidón, me preguntaba si se daría cuenta de nuestro plan. Después de las presentaciones y las pertinentes cortesías hablamos de ir a cenar a un restaurante cercano.

La cena transcurrió entre risas y regada con un buen vino tinto. Porque comer lo que es comer, muy poco, al menos yo. En el postre ya estábamos los cuatro con una buena. Si no recuerdo mal nos ventilamos tres botellas de un fantástico vino Ribera del Duero. Dejamos el restaurante entre risas y con muchas ganas de fiesta. Paramos en un pub cercano y pedimos unos Gin Tonics. Yo lo estaba pasando genial y ya no estaba tan nervioso, de hecho me encontraba muy a gusto. Sin saber muy en qué momento, la conversación se fue centrando en el sexo. Las dos chicas estaban sentadas una al lado de la otra, más pegadas de lo que cualquier protocolo aconseja. Pedro, que era el que lideraba el grupo, propuso que fuésemos a tomar algo a su casa, que allí estaríamos más cómodos y tenían bebida de sobra. Las chicas dijeron que si con mirada cómplice.

La casa de Pedro y Ana era un apartamento en la zona nueva de Valencia. El piso no era muy grande, pero era muy acogedor y tenía unos muebles con un marcado estilo minimalista. Cuando nos acomodamos en el salón, Pedro me hizo un gesto para que le ayudase a preparar unas copas. Estábamos en la cocina y me dijo con una naturalidad sorprendente, “quiero te folles a mi mujer”, hace tiempo que lo tengo en mente. Ahora vamos a disfrutar viéndolas a ellas juntas y después quiero ver cómo te lo montas con Ana. No dije nada, entre las copas, la excitación y lo alucinado que estaba, no era capaz de articular palabra.

La escort era una chica fantástica, además de ser muy guapa, era muy alegre y cariñosa. Había encajado a las mil maravillas con Ana. Entre ellas había una atracción sexual que ya se adivinada en el restaurante. Por suerte para Pedro y para mi, ambas mujeres bebieron lo suficiente para desinhibirse y dejarse llevar por la situación. No dije cómo iban vestidas estas dos diosas, mea culpa. Empezaré por Ana. La sensual mujer de mi compañero llevaba una blusa ajustada de un tono azul claro donde sus tetas parecían estar a punto de arrancar los botones, llevaba también una minifalda negra ajusta, unas medias de red y unos zapatos de tacón con una ligera plataforma que le ayudaba a lograr una altura muy interesante. Esther, en cambio llevaba un vestido de color morado sin escote pero muy ceñido al cuerpo, el vestido le llegaba a las rodillas y llevaba unos tacones muy finos. Esther era una escort elegante, sexy y muy educada, realmente daba gusto estar con ella.

Cuando Pedro y yo llegamos al salón me quedé completamente petrificado, lo que estaba viendo era realmente impresionante y excitante. Las dos mujeres, Esther, rubia con el pelo recogido y Ana, morena con el pelo hasta los hombros, besándose apasionadamente. Ana sujetaba con una mano la cara de Esther y con la otra acariciaba un pecho. Se besaban febrilmente con una mezcla de dulzura y pasión. No sé el tiempo que me quedé allí mirando, pero si recuerdo que Pedro dio la vuelta y apoyo la palma de su mano en mi espada para acompañarme al sofá. Ellas dejaron de besarse y tomaron un trago para después volver a tontear entre risas y coqueteos. Pedro se sentó al lado de Esther y me indico que yo lo hiciera al lado de su mujer. Pedro comenzó a acariciar los pechos de Esther y con la mirada me indico que hiciera lo mismo con su mujer. Ana, viendo que yo estaba muy cortado tomó la iniciativa. Puso mi mano en uno de sus pechos y mi corazón empezó a latir sin medida. Ana me beso y sentí como su húmeda lengua jugaba con la mía dentro de mi boca. Fue maravilloso, me excite muchísimo y ella me acarició la polla por encima del pantalón. Ana se puso en pie y se desnudo, tenía un cuerpo rellenito y con unas tetas grandes pero muy bien puestas. Me cogió de la mano y me puse en pie, ella seguía con los tacones puestos y eso me resultaba muy sexi, me bajo los pantalones, se puso de cuclillas y empezó a chupar mi polla empalmada. Me la chupaba con locura y con determinación, tuve que esforzarme para no correrme. A mí lado, Esther también le estaba chupando la polla a Pedro, aunque ellos seguían sentados en el sofá. Ana dejo de chupármela y me tiro en el sofá, me puso un condón y se subió encima de mi introduciéndome la polla en su ardiente coño húmedo. Empezó a moverse a la vez que besaba a Pedro y luego a Esther. Ellos siguieron nuestros pasos y los cuatro acabamos follando en el mismo sofá. Yo no sabía que me excitaba más, si estar follándome a la mujer de mi amigo o ver como lo hacía Pedro con la escort que contrató horas antes. Me encantaban las tetas de Ana, no hacía más que tocarlas y comerlas. Justo antes de corrernos, Ana me dijo al oído que desde el día que nos conocimos en la oficina tenía la fantasía de follar conmigo. En ese instante no puede más y me corrí como nunca. Ella se tocaba el coño con mi polla dentro hasta que llego al orgasmo con un grito ensordecedor. La parejita que teníamos al lado también había terminado.

Casi sin decir nada, Ana y Pedro se fueron y nos dejaron a Esther y a mí solos en el salón. Pedro me contaría más tarde que se fueron a follar porque les ponía muy cachondos hacerlo después de un intercambio. Una vez solos, Esther me beso en la boca, primero suavemente y después con más intensidad. La escort parecía estar muy cachonda y pronto empezó a chuparme la polla. Me pidió que me pusiera encima y en ese preciso instante me di cuenta de que tenía unos preciosos ojos verdes y unos labios sexis y sugerentes. Empezamos a hacerlo, pero de un modo que no me esperaba, era como si Esther necesitase más un abrazo que un buen polvo. Al terminar me pidió que la volviese a llamar y yo le dije que sí con un gesto. No le convenció y me lo volvió a pedir. Esta vez le dije si con rotundidad.

El lunes siguiente a la hora del café, Pedro me dijo que había sido una gran noche y que le había caído muy bien a Ana, y por supuesto mi novia Esther. Ambos nos miramos entre cómplices sonrisas. Esta es la historia más apasionante de mi vida hasta la fecha. Volveré a llamar a Esther y quizá volvamos a quedar con Ana y Pedro. Pero esa será otra historia.

Las bolas chinas y el sexo seguro

Es muy probable que ya conozcas las bolas chinas o, por lo menos, que hayas oído hablar de ellas o las hayas visto por internet. Pero, ¿sabes realmente cómo y para qué se utilizan?

En este artículo te lo explicamos todo acerca de este accesorio sexual.

Como su propio nombre indica, las bolas chinas son un juguete erótico que se compone de unas esferas que en su interior guardan otras esferas de menor tamaño y mayor peso que se agitan con el movimiento.

Por lo general, el juguete sexual al que se refiere su nomenclatura está compuesto por una, dos o incluso tres bolas unidas por un cordón o hilo. Las bolas se introducen en la vagina, dejando fuera de ella el hilo o la cuerda.

Este cordón, además de mantenerlas juntas, facilita su extracción a la hora de quitarlas. Además, normalmente, estas cuerdas incorporan una anilla en su extremo para poder agarrarla y tirar de ella para que sea más sencillo el proceso.

Su origen se remonta a la antigua China, fue allí donde al emperador que gobernaba por aquel entonces se le ocurrió “inventar” algo para que sus concubinas estuviesen siempre preparadas para el coito en cualquier momento que a su señor le apeteciese.

El cometido de estas bolas era pues mantener a estas mujeres bien lubricadas y relajadas para cualquier encuentro sexual espontáneo que pudiera surgir.

Poco después llegaron a Japón, donde se pusieron de moda entre las geishas, de ahí que también se les llame bolas de geisha.

Hoy en día se fabrican de muchos materiales: silicona, gelatina, plástico e incluso metal o cristal.

bolas chinas

Cómo se usan

Como verás a continuación, utilizar unas bolas chinas es muy sencillo. Primero hay que lubricar bien el juguete erótico y la entrada de la vagina, para evitar roces molestos. Una a una se introducen las bolas poco a poco y con suavidad hasta dejar el cordón y la anilla fuera.

Con nuestro movimiento corporal, las esferas internas de este juguete botarán, se agitarán y se moverán produciendo unas leves pulsaciones en forma de vibración muy agradables.

Esta vibración hará que nuestros músculos pélvicos impidan que las bolas se caigan o se expulsen.

Con esto no solamente conseguiremos excitación sexual precoital, sino que también ejercitaremos nuestro suelo pélvico sin darnos cuenta y de manera eficaz.

Beneficios

Aunque te parezca un juguete sexual básico, las bolas chinas tienen muchos beneficios para nuestra salud sexual:

  • Eliminación del estrés: los suaves masajes que se reciben con las bolas nos ayudan a estar más relajadas y menos estresadas, liberando toda la tensión que tengamos acumulada.
  • Fortalecimiento muscular: con su uso fortalecemos los músculos sexuales, es decir, el llamado suelo pélvico, que abarca desde la vagina hasta la zona anal. Previniendo así desgarros en el parto, pérdidas de orina en la madurez y molestias en las relaciones sexuales.
  • Estimulación sexual: las vibraciones emitidas por las bolas en nuestra vagina estimulan nuestro punto G, ayudando a que fluya la lubricación natural del cuerpo y preparándonos para un encuentro sexual.

Las bolas chinas y las relaciones sexuales

Este juguete erótico también tiene ventajas a la hora de practicar sexo ya que, usadas un rato antes del coito facilita la lubricación natural del cuerpo para que las relaciones sean más placenteras. Además, gracias a ellas se ejercitan los músculos de la vagina, por lo que se llegan a alcanzar orgasmos más intensos.

Para los hombres también son beneficiosas, ya que al tener fuerte la musculatura vaginal la sensación de estrechamiento en el pene es mayor y provoca más placer.

Las bolas chinas favorecen el sexo seguro, ya que gracias a su utilización se previenen lesiones durante las relaciones sexuales.

El uso de preservativos también es fundamental para practicar sexo seguro.

Con el preservativo evitamos embarazos no deseados, contagio de enfermedades de transmisión sexual y podremos disfrutar de encuentros sexuales más higiénicos.

Los condones los podemos comprar en una tienda erótica, sexhsop o farmacia, y existen de todo tipo: de látex, sin látex, grandes, pequeños, estriados, resistentes, finos, con sabores, con colores, y muchos tipos más. Ya no hay excusa para practicar sexo seguro.

El arte del sexo oral para ellos

Hay quien afirma que realizar bien el sexo oral es todo un arte, y aunque el chico enamorado pueda asegurarle a su chica que no es necesario que lo haga, seguro que lo desea. Al parecer, la felación produce un placer intenso y muy diferente al de la penetración. Quizás sea por eso que una buena felación es una de las fantasías sexuales más recurrentes en los hombres.

Generalmente, las chicas que sienten repulsión hacia esta práctica es por pudor o puede que por el sabor. En el primer caso os diré que el sexo oral es una demostración de amor como cualquier otra y que si lo hacéis bien tendréis poder de decisión sobre algo que los hombres adoran y desean. En el caso del sabor os propongo dos soluciones: hacerlo en la ducha o utilizar lubricantes comestibles o preservativos de sabores.

boca

Consejos para una buena experiencia (para los dos)

Una vez puestas a ello, lo complicado es saber qué hacer con él. Así que aquí van un par de trucos para ser una “felatriz de Oscar”:

  1. Evitar el uso de los dientes, es obvio pero no tan sencillo de conseguir. Si encuentras dificultades en esto, atenta al segundo consejo.
  2. No siempre es necesario hacer una garganta profunda. Juega con tu lengua por el glande, lame el tronco del pene, chupa solo la cabeza, recorre los testículos con la lengua y bésalos.

Todas estas, son técnicas muy efectivas, y necesarias en el caso de algunos tamaños… Finalmente, imagínate en un papel determinado para que tu chico y tú disfrutéis del momento de complicidad y sobre todo que tú te sientas más implicada. Domina a tu pareja si te apetece y hazle sentir aquello que tú quieras mientras disfrutas de su placer, siéntete a su merced y deja que sea él quien marque el ritmo. Pero muéstrate obscena, descarada y provócale con la mirada. No se trata de imitar lo que las actrices de la pornografía hacen, simplemente sigue tu propio estilo dentro de estos buenos consejos para hacer la felación perfecta. Recuerda ser sensual y seducir a tu chico. ¡Le darás una experiencia que no olvidará fácilmente!

No hagas nada que no quieras, pero recuerda lo que les gusta. Si sigues estos consejos tú misma sabrás que lo has hecho muy bien. Así mismo, recuerda que la higiene es un elemento importante, por lo que una ducha antes de practicar el sexo oral es una buena idea.

Para más información visita la fuente de este artículo: www.lavieenrose.es